martes, 10 de julio de 2012

Dime, Mary Robison

Año de edición: 2012  Editorial: Alba Editorial
ISBN: 9788484287209  Páginas: 320

María Tena y Alba Editorial se atreven a publicar a Mary Robison por primera vez en nuestro idioma. La gente de LE MOTIN tenía ganas de que pasara. Descubrimos a esta autora hace cuatro o cinco años, con la lectura de An amateur’s gide to the night, un texto que invita a mirar con atención a las estrellas.

Robison no forma parte de una nueva hornada. Es profesora en la Universidad de Southern Mississippi, autora de varias novelas y colaboradora de The New Yorker desde 1977, donde se publicaron por primera vez muchos de estos relatos. Mientras se la emparenta con el realismo de Raymond Carver o Amy Hempel, con el poso de amargura de las vidas convencionales, nosotros queremos mover el foco hacia su habilidad natural para mostrar y ocultar, que destaca por el impacto que soporta un lector que se aproxima confiado. ¿Esa frase estaba ahí desde el principio? ¿Cómo pude ignorar, en la primera lectura, la rotunda importancia que tenía?

Leemos en The New York Times Book review que “los métodos de Mary Robison ofrecen al lector minucioso un acercamiento honesto a vidas frecuentemente descritas por otros autores desde un ángulo despectivo o melodramático”. El american dream de Robison no retrata la urgencia del éxito. Sus personajes atienden a intereses presuntamente pequeños, del tamaño de las emociones de las personas. Yo recuerdo el hallazgo de Robison con emoción, las discusiones sobre algunas de sus delicadas herramientas, el análisis de líneas de diálogo sencillo aunque lleno de significado. En Dime nos reencontramos con nuestra Guía de la noche para aficionados, y una treintena de piezas brillantes como Entrenador y Tuyo.

“Mary Robison’s hard-edged, fine-tooled, enigmatic super-realism is a joy”
--John Barth.

domingo, 27 de marzo de 2011

Alondra y Termita, Jayne Anne Phillips

Editorial Duomo, 2010   Páginas: 315 

Son las alondras pájaros diurnos y vistosos que viven en zonas áridas o semiáridas, emiten cantos extravagantes y se alimentan de semillas e insectos. Las termitas que son blancas y frágiles, tienen alas cuando son adultas, comen madera gracias a la simbiosis en que viven con los protozoos de su sistema digestivo, y prefieren vivir en climas templados. En esta novela mantienen una asociación peculiar que sirve, simbióticamente, para alimentar a uno y otra; para dejar atrás los obstáculos y crecer cuando ya nada más crece o puede aspirar a nacer.

Nonie no puede querer más o menos a Charlie. Es un amor que existe. Un amor que es. Y Lola, Lola, la gata que todo lo sabe, tiene que hacer algo para que el amor vaya mucho más allá de si misma y resista balas y crueldades. Leavitt quiere tocar su clarinete para huir de una muerte “pequeña, como el clic de una lámpara al apagarse, o el leve suspiro de un radiador.” Lola es, y Leavitt siente que la muerte es otra cosa, algo que “recorre las profundidades de la tierra como el bordón de un bajo, colosal, implacable.” Solly sabe también lo que quiere. Es un hombre niño que creció sin madre, como Alondra. Hay maternidades que dejan un pequeño surco para iniciar un camino. Otras liberan fango para tapar surcos anteriores que pudieran, tal vez, confundirnos. También las hay que nos anegan con una riada y destruyen todo lo que hubo antes dejando tras de si un yermo que tardará mucho tiempo en ser fértil otra vez. No importa el por qué. Después de eso ¿qué puede atarte al suelo para luchar? Y al final de cada camino siempre hay una muerte. Y una esperanza.

¿Qué se destruye antes en la guerra: la esperanza o el amor? Tal vez la soledad lo oculte todo, la soledad de la distancia, la del exilio de lo que amas. ¿Cuánta soledad hay en el silencio? ¿Cuántos silencios se pierden entre las palabras de los otros? ¿Hablan las notas de My funny Valentine de otros climas más cálidos? ¿O tal vez es el humo de un club de jazz, o de un bar de pueblo lo que enturbia el aire? Una frase puede repetirse sin palabras, transformada en música, y hacer que el silencio pese más que el aire para que se precipite hacia el suelo y exista. ¿Qué puede quedar tras la guerra y la separación? ¿El olvido?

Toda la acción de la novela pasa a través de un túnel. Un túnel de guerra, sufrimiento y melancolía. Un túnel de tiempo que conecta historias, personajes y polos opuestos del mundo. Uno, al fin, donde el pasado solo te alcanzará si se lo permites y en aquello que desees que te acompañe. La sabiduría de las emociones más puras no puede someterse a ninguna decisión ajena. Ni siquiera a la del lector.
Jayne Anne Phillips publicó “Lark & Termite” después de nueve años de trabajo y fue finalista del National Book Award. En las reseñas publicadas en diferentes medios se ha hablado de sus vínculos con el realismo sucio (Carver, Ford), con la tradición sureña de Faulkner y McCullers, e incluso con reminiscencias de Kerouac, pero esta escritora y profesora, nacida en West Virginia, bebe también de sus propias fuentes. Hay poesía en cada oración y música en el conjunto de su escritura. Las frases se colorean y se evaden de un análisis que la “sobrevuele en aeroplano”, parafraseando a Benjamin. No se puede realizar una lectura ideal de esta novela, porque no puede captarse su esencia desde el punto de vista de un lector ideal. Debemos sumergirnos en el mundo de Termita para descubrir los orígenes profundos de una historia que se susurra y se intuye pero no se puede atrapar.

En esta novela caleidoscópica se adivinan las emociones mucho antes de que lleguen a rozar al lector. Son pequeñas notas, leves tonalidades de frases que se mezclan con la cotidianeidad de una vida tan leve como la de un pájaro o un insecto. Son los matices sutiles del amor. De cualquier amor.

jueves, 24 de febrero de 2011

La historia de tu vida, Ted Chiang

Título original: Stories of Your Life and Others. Traductor: Luis G. Prado. Diseño de colección: Alberto Cairo. Ilustración y rótulo de cubierta: Alejandro Terán. Col. Bibliópolis Fantástica nº 12. 256 págs., 17,95 euros. ISBN: 84-96173-08-9


La escritura de Ted Chiang alcanzará un punto de maduración en sus próximas obras, pero ojalá nos siga deslumbrando con la misma fantasía. Hojeamos una colección heterogénea, de la que sobresalen varias ficciones sensibles. ¿De qué sirve invertir las leyes de la física, si esos amaneceres no nos hacen llorar? Mejor exhibir la facultad de inventar universos articulados por sus propias reglas, donde el ser humano pueda temblar, redescubrirse. Un universo cerrado sobre si mismo, como las antiguas concepciones de la Tierra. Otro definido por la demostración de la inconsistencia de las matemáticas. Uno perturbado por la clarividencia de un lenguaje extraterrestre. Otro regido por la incontrovertible existencia del cielo el infierno, Dios y los ángeles. Uno condicionado por la posibilidad de decidir nuestra sensibilidad a la belleza. Otro...
El Nébula, el Locus, el Hugo. Isaac Asimov, Kurt Vonnegut y William Gibson. Una nota marginal que sugiere una escrupulosa revisión técnica: parece imposible traducir textos de esta naturaleza sin conocimientos básicos de física, matemáticas y sistemas de la información. Mientras esperamos la llegada a España de la primera novela de Ted Chiang (The Lifecycle of Software Objects, publicada por Subterranean Press en Julio de 2010 en los Estados Unidos), animamos de nuevo a nuestros editores, desde la tribuna LeMotin, a seleccionar a sus equipos de traducción conforme a las necesidades del texto. ¡Señores Editores, recuerden que hay personas que compran y leen!

domingo, 7 de marzo de 2010

El Guardián entre el Centeno, J. D. Salinger


Probablemente te obligaron a leer El Guardián y probablemente no te gustó. El profesor que te hizo aquella faena no sabía que la historia iba a decepcionarte. Pretendía que Holden Caulfield te mostrara las dificultades de hacerse mayor. Pero uno no puede ver las nubes cuando está en las nubes.

Desde mi punto de vista, el de ahora, el del adulto al pie del tiovivo donde dan vueltas los niños, Salinger es uno de los genios de la construcción de escenas, capaces de conectar la acción con la perturbación emocional del personaje. Tal vez haya algo de Flaubert en esto, pero con una palada más de tierra y una menos de simbolismo. La primera persona parece el canal perfecto para este tipo de conexión, dado que el lector se expone a la realidad a través de una única percepción de la realidad. Los ojos de un adolescente que aún no ha encontrado su lugar en el mundo. No saber quién eres te coloca en una posición crítica, en la que la respuesta más frecuente es el rechazo. Tal vez por eso la rebeldía, tradicionalmente, es cosa de los jóvenes. Phoebe le pregunta a Holden qué le gusta y la respuesta es: Nada. Aunque podría ser: Todavía nada.

La angustia de Holden resiste frente a las obligaciones, elecciones y renuncias que pretende imponerle la transición a la madurez. Por eso lo expulsan del colegio que se anuncia con un chico a caballo saltando una valla, y el lema “Desde 1888 moldeamos muchachos transformándolos en hombres espléndidos y de mente clara”. Holden es el protector de la infancia, el vigilante al borde del precipicio, que asegura el juego de los niños, mientras la altura del centeno, alegoría de la inocencia, no les permite ver el peligro. Holden es el que aún no ha follado pero sabe lo que es follar, y se enfurece cuando ve la palabra escrita en la pared del colegio. ¡Podrían verlo los niños! Holden es el que ha suspendido el examen sobre el Antiguo Egipto y les recuerda a los niños la importancia que tiene estudiar mientras visitan las momias del museo.

Hace pocos días murió Salinger, y El Guardián saltó al escaparate de las librerías. Adultos que ya lo habían leído lo han vuelto a leer, y han entendido mejor a los adolescentes que lo leyeron.

martes, 12 de enero de 2010

Perú, Gordon Lish


Perú, Gordon Lish (Editorial Periférica, 222 p.)


El coraje de Editorial Periférica nos trae al Capitán Ficción de la revista Esquire, la editorial Knopf y Raymond Carver, una vida de literatura en el papel del editor, el mentor, el profesor y el escritor.

Perú asegura una lectura obsesiva, a través del dominio de la primera persona: el narrador culpable de un brutal, ingenuo —y ¿auténtico?— asesinato. Lish le permite expresarse a través de la recuperación circular de los detalles y la resonancia de la memoria, en un excelente ejercicio de superposición de escenarios. Cada dosis administra la cantidad perfecta de información. Sin dejar de hablar, sin permitirnos dejar de escuchar, el maestro de la gestión del tiempo y los objetos deja que su protagonista convulsione ante nuestros ojos desde la primera hasta la última página. Cito a Lish cuando citaba a Thoreau: “Hay dos tipos de escritura; la primera reporta un suceso; la segunda es el suceso”.

Si tuviera que decir algo negativo sobre esta novela —le mot injuste, digamos que es imprescindible hacerlo— diría que Lish podría haber sostenido la misma estructura hasta el cierre, sin necesidad de reconstruir linealmente las dos escenas que argumentan la obsesión. Como él mismo sugirió en una de sus clases neoyorquinas, “intenta permanecer alerta ante la ruina que supone que la obra se vuelva lineal”.

lunes, 4 de enero de 2010

Miranda July, Nadie es más de aquí que tú

Nadie es más de aquí que tú (No one belongs here more than you, 2007). Seix Barral, 223p.

Miranda July expone en el MOMA y escribe poesía con rotulador indeleble en el techo de su nevera. Esta artista precoz de la performance, la web y la videoinstalación, ha hecho cine también (Me and you and everyone we know, 2005), con buen recibimiento en Sundance y Cannes. Podemos recomendar su película a cualquiera que disfrute viendo crecer la hierba en las grietas del asfalto. No es un guión para siempre, pero parece una mirada honesta y sutil a través de la ventana abierta (hoy, ahora, ya) a la urbe.

Algo así encontramos en esta colección de cuentos. El sentido del humor y la ingenuidad pretenden protegernos del rechazo y la humillación. No lo llamaría inventiva sino sensibilidad. Miranda camina descalza y lo cuenta con una voz frágil y desnuda de artificio. Merecen especialmente el viaje El patio compartido, que abre el libro, y Algo que no necesita nada. Ciudadanos hambrientos de amor, pese a todo lo que hay en contra. Y el Frank O´Connor International Short Story Award, el premio mejor dotado del mundo en su categoría.

Con este aval, la Biblioteca Formentor que ya nos trajo The Collected Stories de Amy Hempel (otra vez gracias), vuelve a apostar por la nueva narrativa norteamericana. Bien por ello. Sentimos que la traducción vuelva a fallar, ya que el texto merece serias enmiendas. Tras comparar la publicación de Seix Barral con el original, advertimos que sobresale una buena muestra de errores que ya hemos puesto en conocimiento del editor.

Espontaneidades de Miranda en sus páginas:

http://noonebelongsheremorethanyou.com y http://mirandajuly.com

domingo, 11 de octubre de 2009

Escribir y reescribir: un manual para la revisión de los textos narrativos


Escribir y reescribir: un manual para la revisión de los textos narrativos

Gloria Fernández Rozas. Ediciones Fuentetaja. 220 pág.


Gloria abre cada año su grupo de Escritura Creativa haciendo una aclaración a los ingenuos: ella no va a enseñarles a escribir. A escribir, qué se yo, a escribir se aprende escribiendo. Y leyendo, y leyendo bien, y leyéndolo todo. Gloria Fernández Rozas es escritora de novela y relato breve, profesora de escritura creativa y asesora de estilo literario. Después de más de diez años colaborando con los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, le dijeron, “Oye Gloria, por qué no pones todo lo que sabes en un libro”. Escribir y reescribir no es todo, pero recoge su experiencia didáctica en forma de manual, y la convierte en un método para atacar el primer manuscrito. Propone dividir el ataque en tres lecturas del texto, donde ir ajustando la voz del narrador, el tono, el tiempo, el espacio, la trama, la tensión dramática, la función de los personajes, la unidad de la obra, el significado, la verosimilitud, el equilibrio, la intriga, el simbolismo, los aspectos gramaticales, la puntuación y la efectividad de los verbos, los sustantivos, y los adjetivos. Lo mejor: su capacidad para revelar algunas de las claves de la creatividad, a través de inspirados análisis y explicaciones sencillas. No os perdáis el Decálogo más once con el que cierra el libro.

Podéis adquirirlo en : www.fuentetajaliteraria.com

domingo, 7 de junio de 2009

Cuentos Completos de Amy Hempel


Llevamos años pidiendo una traducción de The Collected Stories de Amy Hempel. Hemos perdido el aliento después de leer sus cuentos en inglés, esos que fueron seleccionados como uno de los mejores libros del año por The New York Times Book Review, Newsweek, San Francisco Chronicle, The Boston Globe y Time Out New York...

Sabemos que Hempel es dueña de una voz reconocible, que construye historias donde los espacios entre las palabras son las palabras. Que leer a Hempel no es sencillo, pero sí refrescante y doloroso y enriquecedor. Por eso lamentamos que la descuidada traducción de Seix Barral no esté a la altura de los estándares de calidad de esta gran editorial. Los errores son demasiado graves, demasiado abundantes como para recogerlos aquí, y capaces de destruir la prosa y el hechizo Hempel.

Por esta razón nada más, recomendamos al lector español que contenga su apetito y aguarde a una reedición revisada. Leer los Cuentos Completos tal como se han publicado el pasado 7 de Mayo de 2009 es una gran decepción, que solo conseguirá que rechacemos las historias perfectas de Hempel a fuerza de no entender nada.

Hablo en nombre de un grupo de buenos lectores, escritores y amantes de la literatura. Hemos intercambiado correspondencia con la autora acerca de este tema, y Amy se ha mostrado tan decepcionada como nosotros. Hemos visto juntos algunos de los errores cometidos por la traductora. Amy nos dice que sus Collected Stories se publican este otoño en Italia, y que está segura de que la traducción será de mayor calidad que la española, porque está siendo revisada por un crítico italiano amigo suyo. Esperamos que Seix Barral reaccione cuanto antes, y revise esta traducción indigna de su catálogo.

domingo, 8 de marzo de 2009

El asedio de Troya: el caballo y Bértolo


No toda la Galia está ocupada por los romanos: hay una pequeña aldea que todavía resiste al invasor. Caballo de Troya es un sello con vocación independiente integrado en el omnipresente grupo Random House Mondadori, una editorial pequeña en una gran guerra, la búsqueda de nuevas literaturas en lengua española.

Desde Caballo de Troya, Constantino Bértolo suelta los perros, arriesga la apuesta y asume los peligros de abrir las puertas a las literaturas que todavía no son, pero que podrán ser. Los futuros los construyen las minorías, porque las mayorías suelen acomodarse en lo que conocen por culpa de una curiosidad adormecida.

El veterano editor lucense parece apasionado por su trabajo, que necesita de la experiencia, la pelea, la ilusión y el escepticismo. Levanta los puños contra el mercantilismo y se niega a aceptar los patrones de conducta del sector editorial. Denuncia la necesidad de una nueva crítica que no doble la rodilla ante la hegemonía de los que gobiernan el mercado y los medios. Nos dice en cierta entrevista: “Busco autores que hablen de la precariedad, como una manera de estar en el mundo”. La precariedad que nos rodea en el Primer Mundo es la de las grandes diferencias económicas y sociales, pero también la precariedad intelectual. Y la precariedad intelectual no consiste en no saber. Consiste —y lo vemos con demasiada frecuencia a nuestro alrededor— en no querer saber o en creer que uno ya sabe.

¿Qué podemos hacer? ¿Leer? Podría ayudar pero, ¿podemos leer cualquier cosa? Constantino Bértolo recoge el IX Premio Periodístico de Lectura de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y cierra su discurso de agradecimiento advirtiéndonos de nuestra responsabilidad como lectores: “Acaso sea prudente recordar que somos responsables de las palabras que leemos y escuchamos”. Bértolo rechaza la idea de que cualquier libro es bueno. Sería como decir que todo lo que comes es sano. ¿Por qué leer a Ruiz Zafón o a Dan Brown? ¿Porque ambos publican en grandes editoriales? ¿Porque los está leyendo la mayoría? Si las minorías hubiesen aceptado que la mayoría tiene siempre la razón, las tradiciones se habrían impuesto a cualquier reflexión, y la humanidad se habría estancado en la ortodoxia y en el tiempo. No dejemos que suceda. Siempre hay voces que quieren saber, literaturas que hacen preguntas. El debate nos hace crecer y el criterio nos despierta el apetito de ser libres.


sábado, 7 de marzo de 2009

Lista de Muertos, o la destrucción del enemigo

Lista de Muertos reivindica el derecho a matar impunemente. Se anuncia como novela negra pero la intriga se confunde con la sátira social. Un poco de sal en las heridas.

La narradora de esta historia es Chelo Insania, una violenta asesina en serie dispuesta a perturbar el confort de lo que llama “el Mundo Libre”. La Brigada de Amenazas de la Interpol sigue el rastro de esta trendhunter a través del blog donde relata sus crímenes y parece anticipar una terrible venganza. La moda, el arte, la literatura y la muerte llevan al lector tras los pasos de Joy Pachinko, un oscuro personaje del que apenas conocemos su nombre.

La narración parece discurrir en dos niveles. Cada episodio mantiene la unidad argumental y se puede seguir independientemente: suele describir el asesinato del personaje que da nombre al capítulo. En un segundo nivel se desarrolla una trama de suspense que enhebra los sucesivos episodios, avanzando información sobre las motivaciones de Chelo Insania, y la investigación policial para capturar a la asesina. Al tiempo que crece la lista de muertos, el lector descubre las iniquidades que encarna Joy Pachinko, el enemigo en la sombra, y las inquietudes éticas y estéticas de Chelo Insania.

Las redes sociales lanzaron sus redes, MySpace y FaceBook resonaron en todas partes. La persona dejó de existir sin un perfil y una red de contactos. Pero más ancho que el afán de conocer gente era el apetito de conocerse a uno mismo. Leer y escribir. De contar y exponer y publicar lo que uno vive, descubre, detesta o apetece. Para un grupo de lectores reducido a la intimidad, o la amplitud del espacio público. Cada internauta, un escritor. ¿Qué significa esto? La literatura está cambiando. No sabemos aún lo que será pero empezamos a sospechar lo que ha dejado de ser. Nace la sindicación: palabras nuevas para nuevos servicios. El blog se consolida. Pero consolidar es un verbo telúrico, que no sirve para definir un fenómeno que se ha propagado por la red en forma de virus aéreo, contagiando a millones de personas de todas las edades, intereses y ocupaciones, fracturando cualquier frontera, un acontecimiento social inconforme con definición ninguna.

Chelo Insania es la nueva iconoclasta: nos propone la destrucción de la iconografía contemporánea, un plan sangriento, reflexivo y esperanzador. Lista de Muertos reflexiona sobre la ética del arte y la belleza, el valor de la acción, y el rechazo del confortmismo. La palabra pretende resistir ante la inocurrencia moderna, donde la actitud ha reemplazado a la ideología, el estereotipo ha paralizado la conciencia, y el futuro viene envasado al vacío.

La autora recuerda en el blog que todos los escenarios, situaciones y personajes son ficticios; cualquier parecido con lugares, hechos y personas reales —vivas o muertas— es mera coincidencia. La locura es una máscara, la matanza una matáfora.

Algo huele a podrido en Dinamarca. El apogeo de la economía, la industria, la tecnología y el confort parecen coincidir con la decadencia del espíritu. La protesta de Chelo Insania, ¿es la voz que espera oír el Mundo Libre? Voy a morderme la lengua y dejar que Chelo Insania hable por si misma. Voy a recomendar una visita a su página:

http://listademuertos.blogspot.com/



lunes, 10 de noviembre de 2008

Ensayo sobre la ceguera, José Saramago

Una extraña epidemia de ceguera blanca se extiende por la ciudad, donde nadie parece estar a salvo. Pronto se impone un nuevo estado natural, forzado por la reorganización de las relaciones del hombre con los demás y con el mundo.

Los ciegos de Saramago no son invidentes, porque la ceguera de la humanidad no afecta a los sentidos. Declarado como ensayo, el libro me parece una reflexión sobre la amenaza de epidemias infecciosas como la ignorancia, el egoísmo, la violencia y la barbarie, una historia sobre la responsabilidad de los que conservan la vista en un mundo cegado por la luz, un libro para sentirse triste, afortunado y responsable.

Hay en nosotros una cosa que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos.

Cualquier lectura superficial —que prescinda de la alegoría del universo de las ideas en el mito de la caverna de Platón— nos limitará a ver sombras en lugar de los objetos físicos que las proyectan. Incluso el estilo del autor parece una metáfora de las dificultades que interpone la percepción sensible de la realidad física: quien se deje cegar por la austeridad de la forma —ante novelas sin párrafos, puntos y aparte, guiones o comillas— correrá el riesgo no leer a Saramago.

El director brasileño Fernando Meirelles —Ciudad de Dios y El Jardinero Fielacaba de rodar la adaptación al cine con Julianne Moore y Daniel Craig, bajo el título Blindness. Ya veremos.



martes, 28 de octubre de 2008

Lorca. Fábula y rueda de los tres amigos


“No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados”.

El domingo leí entre sueños el poema de Lorca: Fábula y rueda de los tres amigos. Lo leí sin entender, mirando las palabras como huesos desconocidos de un cuerpo antiguo y grande. Aprendo a leer así, sin entender.
Al final: “…y que el mar recordó ¡de pronto! los nombres de todos los ahogados”. El corazón se me retorció y algún tipo de conexión neuronal remota se volvió para mirarme.
El mar, tan grande, extendido en el fondo, en la playa. Torpe. Con algas enredadas. Cambiante. Agua que de pronto toma conciencia, unifica sus átomos, les da una dirección, se ioniza. Y recuerda. Recuerda el nombre de los ahogados sin olvidar ninguno.

A veces estás cansada. Él se acerca por detrás y te masajea los hombros. Hasta ese momento no lo habías notado pero los tienes cargadísimos ¿entiendes?
Tienes quince años. Él te acaricia un pecho. Notas toda la esperanza retenida justo al otro lado de la piel ¿entiendes?
Hay un dolor de todos que olvida el nombre de los ahogados. Un dolor que no sabía que tenía hasta que Lorca me dijo ese verso. Eso es para mí la belleza.

jueves, 23 de octubre de 2008

El último libro de Sergi Pàmies

El último libro de Sergi Pàmies, Sergi Pàmies (Anagrama, 2001. 139 Pags.)

El último libro de Sergi Pàmies no es el último libro que yo he leído ni tampoco el último libro de Sergi Pàmies. Esto segundo sucedió cuando el autor, en lugar de morirse o retirarse, publicó la colección de cuentos Si te comes un limón sin hacer muecas (Premio Ciutat de Barcelona y Premio Lletra d´Or 2007).

El nombre de Pàmies, periodista, guionista, novelista y traductor, suena próximo al de Quim Monzó, y sus voces narrativas también se avecinan. Asustado como Carver y armado de ironía como Monterroso, Pàmies nos ofrece nueve cuentos protagonizados por un ciudadano que vive, observa y trata de entender, convencido de que la observación puede llevar al entendimiento. Pretende mostrar, “con síntesis y depuración formal”, según palabras del autor, “un catálogo de miedos que afectan al hombre moderno.”

La mayoría utiliza la estructura del relato corto construido a partir de ese miedo o idea central (el valor del tiempo, la pérdida, el porvenir) desarrollada con prosa cómoda y precisa. La fuerza de los títulos no se mantiene a lo largo del libro, pero podemos destacar El precio o La máquina de hacer cosquillas.

Más en:

http://www.barcelonareview.com/27/s_sp.htm

http://www.escriptors.cat/autors/pamiess/index.html

lunes, 13 de octubre de 2008

Tom Spanbauer. El hombre que se enamoró de la luna

Tom Spanbauer. El hombre que se enamoró de la luna.
Ed. Muchnik. Colección: Quinteto (2002)




Este libro está lleno de verdad. Sí, queda cursi. Pero no sé como nombrar cuando piensas que el autor lo ha contado todo, que las palabras estuvieron al servicio de hacerte llegar de una manera directa y sincera lo que sabe. La historia de Cobertizo se cruza con la de otros tres personajes; Ida, Dellwood y Alma, en el contexto de un burdel, en 1880, en Idaho. Es un texto pensado silaba a silaba. Un libro que sabía de si mismo que iba a ser mirado con lupa cuando saliera a pasear por las librerías.
La sexualidad rompe con todo. El amor es la fuerza que une a estos personajes frente a un medio estrecho y arisco. La importancia del lenguaje, la capacidad de husmear y contar. La confianza de que al final uno puede hacer frente a cosas y renovarlas por completo.
Tengo que decir que (es mi opinión, claro) hay diálogos muy artificiales, expresiones demasiado cuadradas en las que los personajes pierden la frescura. Quizá porque a Tom Spanbauer lo que le importaba por encima de la literatura era que supieras algunas cosas.

domingo, 12 de octubre de 2008

La mujer pantera




Leo que "La autoficción es la nueva literatura" Es una palabra que no había escuchado antes así que me pongo a leer sobre este tema. Acabo muy perdida. Me autoconvenzo de que pede ser que me esté autoengañando cuando me dedico a hacer autopsias sobre las frases que otros autores han escrito sobre ¿qué? Me paro un segundo y autoanalizo la cuestión y de paso me autoanalizo a mí.
Salgo del espejo.
Sueño con una pantera. Recuerdo una película de terror que vi hace mucho tiempo. Es una película en blanco y negro, el miedo siempre es mejor a dos colores. En esa película hay una pantera que es la protagonista y, sin embargo, nunca la ves. Ves su sombra, escuchas sus rugidos, escuchas los gritos de su víctima, pero el animal no aparece. También hay una mujer, una mujer buena. A esa mujer sí que puedes verla. Esa mujer buena está maldita y cada noche se transforma en la pantera que tú solo puedes imaginar.
Leo que "nos enfrentamos a un rechazo de la imaginación" Que hay "un deseo general de saber lo real, lo auténtico, lo verdaderamente sucedido.."
Como si ahora el mundo hubiera dejado de ser lo que sabíamos y se transformara en un desconocido, un cristal opaco que ya no refleja lo que soy. Es cierto, puede ser, sin embargo... Si hay una brecha, si el exterior está en perfecto desacuerdo con el interior, si la memoria ya no rescata a los muertos, entonces ¿Por qué los huecos de las manos son los mismos huecos de siempre? O por decirlo de otra manera ¿Por qué las historias siguen siendo las mismas de siempre?
¿Por qué? Porque las historias no nos pertenecen.
Leo que "en el fondo toda escritura es un movimiento entre Dios y la nada, una apuesta"
La inquietud que me produjo la película de La mujer pantera se resume en una cuestión ¿Cómo puede suceder que vivan en un solo cuerpo dos seres opuestos? ¿Acaso es posible que el uno no sea consciente del otro? ¿Es su propia naturaleza enfrentada lo que los fortalece?
La mujer y la pantera.
El escritor y el personaje.
Una apuesta: a ver quién sigue viviendo.
Si no lo conoces no puedes matarlo. Si no forma parte de ti no puedes conocerlo. Todo lo que no somos no es. Luego si lo que cuentas no tiene que ver contigo ¿con quién entonces? Si estás tan lejos del reflejo entonces no eres tú quien está delante del espejo. La distancia marca la diferencia entre tu voz y otra voz. Pero al final es solo una voz, el cuento ya estaba allí. Es por lo que creo que la presencia del "yo" (del autor) en la literatura actual no es algo nuevo o más relevante, sino algo obvio e indivisible, algo de lo que hemos tomado conciencia al empeñarnos en mirar detrás del espejo.
Si yo fuera una mujer pantera mis noches nunca serían aburridas y no dejaría que nadie me hiciera daño jamás, pero esa no es nuestra película. En la película de la que estoy hablando la voz que cuenta la historia decide que al final la mujer muera. Supongo que nadie preguntó a la pantera.
Leo que "la historia habla o se escucha, nunca las dos cosas a la vez"
Puede que de la misma manera, solo se pueda vivir o escribir. Una voz dice "yo soy" y otra voz ya lo está escribiendo. Para cuando dos cuerpos dejen de estar juntos, los huecos que se hayan formado entre ellos ya habrán sido explicados. Cuando ya no nos queda nada más, es cuando la historia cobra sentido.
No nos cansaremos de escucharla, una y otra vez.
Eso es lo que nos salva.
A los que escribimos, y a los que leemos.
A los que vivimos.

viernes, 26 de septiembre de 2008

La Carretera. Cormac McCarthy


La Carretera. Cormac McCarthy (Mondadori, 210 pags. Premio Pulitzer 2007).

Estoy en la carretera, igual que vosotros. Podemos matar a los demás y comérnoslos, o compartir con los débiles lo poco que tenemos, a riesgo de nuestra propia supervivencia. Ser de los malos o de los buenos. La vida humana en la carretera. La elección es nuestra.

“No es país para viejos” era una historia bien contada. Crudeza, polvo y fronteras. Cormac McCarthy llega mucho más lejos por la carretera. Prolonga el viaje hasta una tierra calcinada por la desesperación más primitiva. Instintos y predaturas. El corazón del hombre. La novela-metáfora. Un prodigio de silencios limítrofes con las palabras:

Se quedó de pie en la carretera. Silencio. El salitre secándose de la tierra. Las formas lodosas de ciudades inundadas quemadas hasta la marca del nivel del agua. En una intersección unos dólmenes dispuestos en el suelo donde los huesos-oráculo iban convirtiéndose en polvo. El viento como único sonido. ¿Qué dirás? ¿Qué un hombre, un hombre vivo, pronunció estas frases? ¿Qué afiló una péñola con su navaja para garabatear estas cosas usando endrina o negro de humo? ¿En algún momento computable y tabulable? Viene a robarme los ojos. A sellarme la boca con tierra.

Estás en la carretera, igual que nosotros.

Mírala, ya viene.

Di algo.

¿Qué dirás?